Alina Caravaca

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Nací en Melilla allá por el año 1984 un día del libro, quizás por ello, amo la lectura  y todo lo relacionado con las letras. Provengo de una familia sencilla, en la que mis padres nos enseñaron a mi hermano y a mí que la vida había que enfrentarla con esfuerzo, responsabilidad y siempre con una sonrisa. Y eso es lo que intento cada día.

No obstante, me siento rinconera y más bien caleña por los cuatro costaos. Y es que pisé El Cantal con seis años y el resto es parte de mi historia de amor por este pueblo al que adoro. Recuerdo las charlas con mis amigas en la plaza Gloria Fuertes, mi paso por el IES Ben al Jatib y como no esas pedazos de fiestas de fin de curso en el cole de abajo de La Cala. Un cole del que años después transmitiría en directo su demolición para Radio Victoria.

Y es que mi vinculación con Rincón va más allá de lo personal, aquí he crecido también como profesional, como periodista. Fui becaria del Ayuntamiento, corresponsal para La Opinión de Málaga de este pueblo y durante seis años redactora del periódico Tú Dirás y locutora de Radio Victoria. Desde esos medios intenté velar por la libertad de expresión y dar voz a quienes antes no la tenían (tanto colectivos como partidos políticos). Y muchos os preguntaréis: ¿por qué nunca se vinculó a la política? Por encima de todo, estaba el periodismo y ahí debes dejar tus ideales a un lado y velar por la objetividad del dato. O ese, al menos, es mi concepto de periodismo. Un trabajo que decidí no seguir explorando hace tres años, cuando la nueva concesionaria decidió no contar conmigo. Y es que a veces los sueños se dan de bruces con una realidad, que a mí personalmente no me satisfacía.

En estos momentos, intento como muchos otros jóvenes afianzar mi carrera. Me dedico al diseño y la comunicación y poco a poco, intento abrirme paso en el duro camino del autoempleo. En mis ratos de ocio, soy voluntaria de Málaga Acoge y estudio inglés y francés.

Considero la política como un camino para servir, para mejorar y huyo de aquellos que quieren vivir de ella. Creo que lo esencial para convencer al pueblo es serle sincero. Contarles la realidad de un municipio con más de 80 millones de euros de deuda. Intentar usar nuestra imaginación e innovar y sobre todo, acercar la política a la ciudadanía a través de la calle y de las nuevas tecnologías. Y es que tras superar etapas de mi vida que han sido muy duras, vuelvo a coger las enseñanzas de mis padres y me planteo este reto, con muchísima positividad, con ganas de aprender pero también de aportar.  Porque quiero en un futuro poder decir que intenté cambiar las cosas que no veía bien. Porque creo que sí se puede. Porque ahora tengo un nuevo sueño y ese, depende de todos vosotros.

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