José Enrique Bonilla

enriquebonillaEstimados amigos:

Acabo de inscribirme como simpatizante de IU-Rincón de la Victoria y el motivo de esta carta de presentación no es otro que mi intención de concurrir a las primarias para elegir candidatos a las próximas elecciones municipales.

Izquierda Unida es la formación política más cercana a mi manera de entender la política y a las propuestas de cambio social que, considero, son necesarias para combatir esta situación de crisis generalizada en casi todos los ámbitos (político, económico, social, de valores, etc.).

Conozco a Pedro Fernández, coordinador local de IU, desde hace tiempo; casi el mismo tiempo que lleva él invitándome a unirme a esta formación. Y creo que ahora ha llegado el momento de dar el paso.

Por esto, y como recién llegado, y con todo el respeto a los que conformáis la militancia de IU en Rincón de la Victoria y desde la más sincera humildad paso a detallaros brevemente lo que podría aportar a la candidatura.

Mi aportación va en una doble vertiente. Como empleado municipal y como delegado sindical de CC.OO. en el ayuntamiento de Rincón de la Victoria.

1. Desempeño mi trabajo como encargado de biblioteca municipal de Benagalbón desde 1990. Esto me ha permitido organizar, participar y colaborar en multitud de eventos culturales que se desarrollan en el pueblo y que van más allá de nuestro propio municipio. Baste citar la Semana Cultural de Benagalbón, en la que la biblioteca juega un papel decisivo como eje organizador y en la que se desarrollan actividades muy diversas (cine, pintura, teatro, lecturas, etc).   Junto a esto, la propia biblioteca pública municipal desarrolla, gracias a la implicación y colaboración de sus usuarios un variado programa de actividades propias en torno a la lectura, que excede el ámbito de la biblioteca (actualmente llevamos a cabo un plan de lectura compartida con una residencia geriátrica de la localidad).

Esta labor me ha dado una visión amplia a la hora de organizar programaciones culturales, y lo que es más importante, implicar a los destinatarios de esas programaciones en su planteamiento y organización. Trabajo prestando un servicio público, y entiendo que es público en la medida en que los usuarios lo hacen suyo, participando y contribuyendo a su crecimiento, y no sólo cuando son meramente beneficiarios. Por eso, nunca hemos de olvidar las demandas, las necesidades de los usuarios a la hora de plantearles esas ofertas culturales, esos proyectos. La implicación va a venir en la medida en que se cuenta con ellos y los hacen suyos. Creo que esta visión del servicio público bibliotecario es perfectamente extrapolable a la
política cultural local, incluso a otras áreas.

Conocer a fondo la realidad cultural de nuestro municipio implica conocer sus fortalezas y debilidades, optimizar el uso de las infraestructuras que tenemos, tener claro que una política cultural responsable no se basa en la organización de eventos en fechas puntuales, sino en una programación responsable seria y continuada (ir más allá de la cicatera visión de gobernar para cuatro años de legislatura) y en la implicación de los destinatarios en esa política: en este municipio tenemos un numeroso grupo de colectivos culturales, de grupos musicales, de artistas de distinto ámbito, etc. con los que hemos de trabajar. Para ello es indispensable que interactuemos con estos ciudadanos, haciéndoles llegar nuestras propuestas, y adaptándolas, en la medida de los recursos de que dispongamos y sin apartarnos de nuestra misión de servicio público, a sus necesidades.

2. La experiencia como delegado sindical de CC.OO. en el ayuntamiento me ha ido aportando un amplio conocimiento de cómo vienen siendo las relaciones laborales entre ayuntamiento y representantes de los trabajadores y sindicatos. Relaciones que no pasan por buenos momentos actualmente como podéis suponer y podéis comprobar en los medios, porque ahora estos asuntos los solventa la corporación mediante decretos, en lugar de con negociación. Hay muchos temas internos de la plantilla municipal (negociación convenio colectivo y acuerdo de funcionarios, actualización de la relación de puestos de trabajo, atención a demandas de los trabajadores, etc.) que no son atendidos y hacen que el clima laboral esté enrarecido.

De un buen funcionamiento del área de recursos humanos en el ayuntamiento depende la tranquilidad laboral de los empleados y una buena gestión de todos los planes de empleo, sea renta básica, sean planes de empleo joven, o la oferta de empleo municipal, llegado el caso. Es necesario que los ciudadanos sepan, conozcan, por qué y cómo se hacen las contrataciones en el ayuntamiento, sean las propias o las que dependen de subvenciones de otras administraciones. Si siempre la administración local ha estadio bajo sospecha en este asunto, ahora con el tremendo problema de paro que hay, la cosa va a más.

Dentro de este apartado, creo que hay que mencionar el caso del personal de confianza que cada nueva corporación “carga” al presupuesto municipal. Son puestos que existen en la medida en que se crean expresamente para ello; es decir, no son necesarios en absoluto, y suponen un coste que, o bien nos podríamos ahorrar, o dedicarlo a planes de empleo urgentes.
Para finalizar, tan sólo manifestar que mi interés por la política local, fundamentalmente en las dos áreas mencionadas (cultural y la de recursos humanos) y mi experiencia como trabajador municipal y delegado sindical, se completa con una formación específica, de la que destaco la siguiente:

– Licenciado en Filología Hispánica
– Master en Dirección y Gestión de Recursos Humanos
– Experto Universitario en Animación a la Lectura
– Experto Universitario en Gestión Emprendedora en Lectura y Escritura

Por todo ello, me gustaría solicitar vuestro apoyo para ir en la candidatura que Izquierda Unida presente a las próximas elecciones municipales.

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